Historias de mujeres... las de pasiones elementales, y las otras!

Historias de mujeres que sufrimos y soportamos a otras mujeres

lunes, 28 de diciembre de 2009

Paciencia!!!

Hoy llegó Julio y me dijo: "dice mi mamá que sos una hija de puta, y que además sos una mala persona". Decidí no preguntarle por qué la mamá decía eso, y ni falta que hizo: minutos después, me decía "es que mi mamá dice que todavía lo quiere a mi papá y que nunca lo va a dejar de querer". Ah. Ahora entiendo. Pero eso no quita que tenga ganas de acogotarla. Mientras, la vida no me sonríe: se me caga de risa impunemente. Me cuesta avanzar con determinados proyectos personales. Mi suegra se peleó con mi marido y salió corriendo a contarle todo a... sí, a Norita, su ex. Qué mueve a hacer estas cosas a estas mujeres locas???? El resentimiento???

Yo a veces pienso que si mi marido me dejara, no le pediría ni un centavo, ni atención, ni que me cambie una bombita, nada. Porque lo primero es mi dignidad. Yo intentaría hacerle creer que no lo necesito. Me parece patético que estas otras piensen que, de lo que se trata, es de cagarlo, dejarlo sin plata, hacerle la vida imposible, jorobar su nueva pareja y encima pretender que algún día las vuelva a querer... chicas, si todavía lo quieren no se hundan en el papelón de la mina que no puede vivir sin ellos!!!

domingo, 20 de diciembre de 2009

Les presento a Nora

Nora es una mujer que actualmente ronda los 30 años. Viene de una familia decadente, horrible, que ella quiere tapar y olvidar. Nora alguna vez fue bonita. Ahora no puede disimular ya el paso de los años, que no son tantos, pero que a ella la aplastaron como un camión con acoplado pasándole por encima a alta velocidad. Es bajita y menuda. Flaca. Flaca porque no come casi nada: todo le cae mal. La vida le cae mal. Estudió y se recibió de abogada. Cuando vivía aún con sus padres, su casa era una metáfora de su vida. Era la típica casa chorizo, de varias habitaciones contiguas y un patio en el medio. La habitación de adelante, la más linda y la única luminosa porque daba a la calle, era la que ocupaba Norita, hija única. Las habitaciones siguientes eran ocupadas por sus padres y un tío. Cada vez más lúgrubes, húmedas y desvencijadas. Ella era lo mismo: la fachada de una familia desagradable. Un padre inexistente y tacaño que contaba las moneditas a pesar de que cobraba una jubilación en dólares. Una madre incapaz como madre, que se casó con este señor porque ningún otro le daba bolilla y se estaba poniendo grande. Y que se aferró a su única hija como lo único propio que había tenido en la vida. Y así quedó Norita: presa de las garras de una madre loca, detestando a su familia, queriendo formar parte de alguna otra familia adinerada o con renombre. Nora estuvo siempre de novia, porque fea no era, al contrario. Con cada uno de sus novios, desde el primero a sus 16 años, quiso casarse y tener hijos. Cuando tenía 22 años ya se sentía vieja y quería tener un hijo a toda costa. Su novio de entonces decidió dejarla, no por eso, sino por uno de sus tantos ataques de locura. Lo había llamado llorando diciendo que la habían querido violar por la calle, algo que a todas luces era mentira. Y él se cansó y la dejó. Luego anduvo por la cama de varios muchachos, todos de "buenas familias".
Cuando Nora se separó del papá de Julio, se quedó con todas y cada una de las cosas de su ex marido: desde la mesa hasta el microondas, desde las toallas hasta los CD's . Como era abogada, le hizo creer que ella manejaba la justicia a su antojo, y que cada cosa que él le pidiera, aún cuando fuera de él, equivaldría a menos horas con su hijito Julio.
Nora no quería separarse, pero Ariel se cansó de que ella volviera borracha de vaya a saber dónde, a veces incluso llevando al pequeño Julio, de un año y medio, con ella. Se cansó de que ella estuviera con otros tipos. Se cansó de las locuras de ella. De sus contradicciones e incoherencias. De que hiciera un escándalo cada vez que él tenía alguna cena con amigos o compañeros de trabajo. Cosa que ocurría con suerte dos o tres veces al año.
Ariel había sido flor de gil también. Se casó con Nora a pedido de ella a los 4 meses de estar de novio. No le avisó a ninguno de sus amigos. No eligió ningún testigo para su boda. No hizo fiesta. Ni un canapé. No se fue de Luna de Miel. No se alegró. A los pocos meses, Norita exhibía orgullosa su embarazo. Iba a ser nieto de médicos de renombre, hijo de otro médico. Su hijo y ella tenían el futuro asegurado. Sí, Ariel era un gil. El sabía que si no se ponía forro, podía venir un pibito. Hasta el día de hoy paga las consecuencias. Y hasta el día de hoy Nora usufructúa feliz y reivindicativa, los beneficios de tener un hijo con Ariel. Ya les contaré cómo.

sábado, 19 de diciembre de 2009

No entiendo....

Mi suegra suele festejar sus cumpleaños con gusto. No sé muy bien por qué, pero es de las pocas mujeres que dice que le encanta cumplir años. Eso aunque ya esté transitando los sesenta. Ella dice que cada década que pasó en su vida, fue mejor que la anterior. Mi madre, en cambio, preferiría no seguir cumpliendo años. Mi suegra se pone escotes y muestra sus tetas arrugadas, encorsetadas dentro de un corpiño armado con mucho push up que disimula mal la ley de gravedad, y que muestra bien la pérdida de colágeno. Por suerte nunca la vi en malla, pienso que me daría bastante impresión.
Mi suegra festejó su cumpleaños hace unos días. Invitó a Nora. Nora es la ex de mi actual pareja. Además de invitar a Nora, invitó a Susana, que es la mamá de Nora. Ariel, que es mi novio, se lleva pésimo con su ex, de quien se separó hace ya más de 6 años, y con quien sólo estuvo en pareja 3 años y chirolas. El detalle es que tienen un hijo, Julio. Julito tiene 8 años.
Ariel decidió no ir al cumpleaños de su madre, para no cruzarse con su ex. Le ha dicho hasta el cansancio que no la quiere ver, pero ella dice que "a Norita la quiere" y que no va a dejar de verla porque él se lo pida. También dice que no quiere estar en el medio de ellos, que por favor no la hagan elegir.... a mí me parece que se olvida de que Ariel es su hijo, y Norita.... no. De todos modos, mi suegra, la de los escotes desagradables, piensa que son equivalentes. Y le dice a Ariel que, si a él no le gusta, pues que no vaya, porque ella no va a dejar de invitar a Nora a ninguno de sus eventos. Nora está feliz. Le encanta participar de una vida que ya no es la suya.
Yo, que me siento flor de estúpida, trato de mantenerme indiferente. Pero no puedo. Entre otras cosas porque para Graciela (mi suegra), Victoria (mi cuñada, hermana de Ariel), Nora y Susana, yo soy la culpable de todos los males, la más mala entre las malas, y me hacen responsable de que el pobrecito Ariel ya no sea feliz al lado de Nora. Aún cuando yo lo conocí dos años después de que se había separado de aquella loca.
Quiero pensar de qué modo puedo hacer algo para que me resulten verdaderamente indiferentes, sobre todo cuando lastiman a Ariel. Y si no, debería pensar algún modo de devolverles el daño. Quizás para que uds. me apoyen, debería contarles algunas cosas más de esta loca historia que me tocó vivir.
Hasta mañana entonces.